lunes, 21 de agosto de 2017

La inmigración masiva como política y sus implicaciones


La inmigración masiva es una política y no un fenómeno, tal y como quieren hacernos creer sus promotores que, además, pretenden que es inevitable.


Como tal política implica: 

1) una propaganda favorable a la misma, también masiva, que ha tenido bastante éxito, dada la tolerancia conseguida entre la población autóctona europea a la ocupación de su territorio por masas de alógenos. 

2) la apertura de fronteras y la permisividad con respecto a la entrada de inmigrantes de manera ilegal en el territorio, así como la poca diligencia en las correspondientes devoluciones a sus países de inmigrantes que han entrado ilegalmente.

3) la puesta en marcha de una serie de medidas para favorecer semejante inmigración desde el lado del inmigrante, destacando las que entran dentro de la categoría de la discriminación positiva por motivo étnico, motivadoras de un efecto llamada, así como las regularizaciones y nacionalizaciones masivas.  

4) una batería de medidas represivas de las posibles resistencias populares a esta ocupación del propio espacio, que incluye importantes restricciones a los derechos de opinión, expresión y asociación de los autóctonos, las presiones a los medios de comunicación más o menos críticos y la promoción de la autocensura en los mismos y una merma del pluralismo político e ideológico en general. La relativa tolerancia de la población autóctona a la ocupación de su espacio no ha sido conseguida, por tanto, sólo a base de propaganda; la represión de esta misma población autóctona ha jugado un papel importantísimo. Las políticas de inmigración masiva suponen así un programa extenso que coarta bastante las libertades y los derechos de los autóctonos.

Publicado también en Alerta Digital.